¡Alarma en la costa bonaerense: menos turistas, estadías recortadas y un consumo que se desplomó 21% en el arranque de la temporada 2026!
La temporada de verano en la provincia de Buenos Aires comenzó con números en rojo que preocupan a todo el sector turístico. Entre el 1 de diciembre de 2025 y el 12 de enero de 2026, llegaron 3,6 millones de turistas, cifra que mantiene a la Provincia como el principal destino del país, pero con una caída del 2,4% respecto al mismo período de 2025 –unos 90 mil visitantes menos– y un 9% menos si se compara con 2024, lo que equivale a 350 mil personas ausentes.
Los datos oficiales, presentados en Villa Gesell por el gobernador Axel Kicillof, la vicegobernadora Verónica Magario y un Gabinete que incluyó a ministros como Augusto Costa (Producción), Gabriel Katopodis (Infraestructura), Nicolás Kreplak (Salud) y Javier Rodríguez (Asuntos Agrarios), pintan un panorama sombrío. El intendente local, Gustavo Barrera, anfitrión del evento, expresó su preocupación: “Siete de cada diez argentinos no pueden salir de vacaciones” y alertó sobre una caída del consumo del 30% en su distrito, convocando a “luchar por esta temporada compleja que no generamos nosotros, sino las políticas nacionales”.
Otro golpe fuerte fue la duración de las estadías, que se acortaron drásticamente: 3,7% menos en la primera quincena de diciembre y 7% en la segunda, afectando de lleno a hotelería y comercios. La ocupación hotelera promedió el 69%, un punto por debajo del año pasado, con mayor impacto en la clase media que ya venía golpeada por el ajuste económico. Peor aún, el consumo turístico se desplomó un 21% en toda la Provincia, llegando al 26% menos en la costa atlántica, y los gastos por Cuenta DNI cayeron un 40%. “Tenemos una temporada con menos turistas, que se quedan menos tiempo y gastan menos”, resumió el ministro Augusto Costa, quien señaló un 10% menos de ingresos respecto a hace dos años.
Costa no escatimó en críticas al Gobierno nacional: “Su política económica se transformó en una agencia de viajes al exterior, en una competencia desleal para el turismo interno”, afirmó, aludiendo al boom del turismo emisor que vacía las playas bonaerenses. Mientras tanto, desde la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) describen un escenario de escapadas cortas de fin de semana, con ocupaciones entre 50% y 80%, precios congelados para no espantar clientes y un gasto “racional” que prioriza gastronomía pero recorta en el resto. En Mar del Plata, la ocupación ronda el 65%, y en el Geselino varía del 60% al 80%, pero siempre con estadías breves y turistas cautelosos.
Aunque algunos informes sectoriales hablan de playas concurridas y ocupaciones aceptables en feriados, los datos oficiales bonaerenses confirman la tendencia: una temporada austera, reconfigurada por la crisis, donde el turismo de cercanía sostiene el movimiento pero no alcanza para compensar las pérdidas. El desafío para intendentes y prestadores es claro: sostener empleo y actividad en un verano donde las familias ajustan cada peso, comparan ofertas y optan por lo informal antes que por lo tradicional.