Alarma roja en las rutas nacionales bonaerenses! Un informe demoledor de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) revela que entre el 65% y el 70% de la red vial del país está en estado regular o malo, con la provincia de Buenos Aires como uno de los epicentros del desastre. Datos oficiales del Sistema de Información Geográfica (SIG) de la Dirección Nacional de Vialidad confirman que al menos el 60% de las rutas nacionales sufre deterioro, pero el análisis de los trabajadores viales eleva la cifra al 65-70%, afectando corredores clave para el transporte y la producción. En territorio bonaerense, con 4277 kilómetros de rutas nacionales, una evaluación del 7,4% de esa extensión arroja un 51,7% en mal estado, 11,5% regular y solo 36,8% en buen estado, posicionando a Buenos Aires como la tercera provincia con mayor deterioro vial.
El déficit cero del gobierno de Javier Milei está causando un deterioro significativo del asfalto. Desde diciembre de 2023 hasta inicios de 2026, la Dirección Nacional de Vialidad perdió más de 800 agentes, y el presupuesto para 2026 muestra un ajuste brutal del 75% en términos reales respecto a 2023. Esto ha llevado a la paralización de obras, abandono del mantenimiento preventivo y reemplazo por bacheos precarios que solo «administran el riesgo», sin frenar el colapso estructural de las calzadas. Fallas graves como baches profundos, deformaciones y pérdida de capacidad portante en la subrasante han reducido la velocidad media a 60 km/h en muchos tramos, disparando costos logísticos, siniestralidad vial y juicios millonarios. La FEPEVINA acusa al Ejecutivo de «abandonar a conciencia» las rutas, convirtiéndolas en un pasivo que se paga con muertes evitables y pérdida de competitividad productiva.
En la Provincia, las rutas más transitadas enfrentan un verdadero calvario. La Ruta Nacional 3, desde Cañuelas hasta Azul, soporta un 60% de tránsito pesado con agregados, cal, cemento y granos hacia CABA, conurbano, Rosario y Bahía Blanca; transitan 9800 autos diarios en algunos tramos, pero obras paralizadas y un alto nivel de accidentes han generado protestas vecinales e incluso una demanda del municipio de Azul, que Nación tildó de «infundada» antes de retractarse. La RN 5, de Luján a Santa Rosa (La Pampa), muestra deterioro severo en la carpeta asfáltica, con velocidades por debajo de 80 km/h pese a un 30% de camiones; aunque hay avances lentos en la autopista entre Mercedes y Suipacha, intendentes y vecinos claman por reactivación total. Comparativamente, Buenos Aires supera a Córdoba (12% mal estado), pero está cerca de Santa Fe (53,6%) y La Pampa (38,6%).
No queda exenta la Ruta Nacional 7, entre Junín y Chacabuco, donde tramos de autopista conviven con baches profundos en pasos a nivel (como el km 212), colectoras destruidas, falta de demarcación, iluminación y pastizales en banquinas, elevando riesgos para el tránsito pesado. Tras una racha de siniestros, el intendente de Chacabuco, Darío Golía, exigió a Nación que «recapacite» y retome las obras paralizadas. La RN 33, vital para la producción agrícola entre Buenos Aires y Santa Fe (Casilda, Venado Tuerto, Trenque Lauquen, Rufino y Bahía Blanca), clama por una reconstrucción total: «cráteres», deformaciones y subrasante colapsada la hacen intransitable, con intendentes sumándose al reclamo general.
La situación se agrava con la falta de ejecución del Impuesto sobre los Combustibles, que por ley debe destinarse a bacheo, conservación y señalización, sumada a contratos de mantenimiento frenados. Mientras el Gobierno oficializa un estado «transitable» en su sitio web, la realidad en el asfalto bonaerense es un «peaje hacia la muerte», con obras paradas, reclamos vecinales y un impacto brutal en la agroindustria y la seguridad. La FEPEVINA advierte: sin inversión urgente, el deterioro empeorará, cobrándose más vidas y frenando la economía provincial en rutas que son arterias vitales de la Nación.