Trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional inician paro por despidos masivos que amenazan la seguridad del país
Los empleados del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina comenzaron este martes un paro total de actividades en rechazo a la inminente desvinculación de 240 trabajadores, lo que representa más del 30% del personal civil del organismo. La medida de fuerza, que afecta la sede central en Buenos Aires y estaciones meteorológicas en todo el país, fue confirmada por el director Antonio José Mauad y responde a un plan de ajuste gubernamental que podría ejecutarse antes del 10 de abril.
La meteoróloga Cindy Fernández alertó en redes sociales que el SMN «entra en zona de alerta, pero no por el clima», destacando que los despidos impactarán 130 puestos en estaciones distribuidas nacionalmente y 110 en la sede central. Actualmente, el organismo opera con unos 980 empleados, de los cuales 780 son civiles, pero tras las cesantías y 31 jubilaciones voluntarias, quedaría con apenas 540 civiles, muy por debajo de los 1.200 necesarios para un funcionamiento óptimo. Esto generaría «puntos ciegos» en la recolección de datos, reduciendo la precisión de pronósticos y alertas tempranas.
Los trabajadores y especialistas advierten graves riesgos para sectores estratégicos como la aviación, el agro y la navegación, donde el SMN provee datos esenciales 24 horas. Por ejemplo, el cierre de al menos 40 estaciones de observación podría impedir vuelos nocturnos en aeródromos por falta de monitoreo, según la delegada de ATE Silvina Romano. El Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) califica estos recortes como un «riesgo para la seguridad nacional» en un contexto de eventos extremos crecientes, como tormentas e inundaciones.
Gremios como ATE y ATEPSA respaldan el paro y planean escaladas, incluyendo adhesión al cese del personal científico el viernes y medidas en todo el país los días siguientes, priorizando zonas críticas. Aunque el director de recursos humanos prometió intentar reducir el número de despidos, no hay confirmación oficial, y los empleados exigen garantías para evitar el colapso operativo. Natalia Tonti, del CAM, enfatizó que los afectados son principalmente técnicos y observadores, clave más allá de los pronósticos diarios.
El conflicto subraya tensiones en el SMN bajo la gestión de Javier Milei, con salarios bajos que ya impulsan renuncias y recursos insuficientes, dejando al organismo dependiente de «personas, tiempo y continuidad» más que solo tecnología. Organizaciones como el CAM y estudiantes de la UBA sumaron un «paraguazo» el jueves para visibilizar el desmantelamiento, que podría interrumpir pronósticos oficiales y derivar en cancelaciones de vuelos si no media conciliación obligatoria. Los trabajadores insisten: la meteorología no es un gasto, sino soberanía esencial.