El norte de la provincia de Buenos Aires se encuentra en alerta máxima ante la posibilidad de una crecida histórica del río Paraná, vinculada al fenómeno climático conocido como “Super Niño”. La preocupación se concentra especialmente en el partido de Zárate, donde el intendente Lisandro Matzkin advirtió que los niveles del río podrían superar registros de las últimas décadas y derivar en un impacto severo sobre la ciudad y su zona de influencia. El escenario que se proyecta combina un aumento extraordinario del caudal del Paraná con lluvias intensas y persistentes, lo que eleva el riesgo de inundaciones y eventos extremos en las próximas semanas.
Según las advertencias oficiales, el “Super Niño” podría potenciar de manera significativa las lluvias en la cuenca del Paraná, alimentando una crecida con características excepcionales. El fenómeno de El Niño, que ya se viene consolidando a nivel nacional y que el Gobierno considera un factor de riesgo para amplias regiones del país, se traduciría en una mayor descarga de agua río abajo. En el norte bonaerense, ese aumento del caudal se transforma en una amenaza directa para las zonas ribereñas, las áreas portuarias y los barrios cercanos a la costa, que históricamente han sufrido el impacto de las inundaciones cuando el Paraná se sale de cauce.
Matzkin, al encender las alarmas, no solo apuntó a la dimensión climática del problema, sino también a sus derivaciones sociales y económicas. Una crecida histórica del Paraná, advierten en Zárate, podría afectar viviendas, comercios, industrias y servicios esenciales, en un distrito donde la relación con el río es estratégica. La infraestructura portuaria y las actividades asociadas al tránsito de mercancías por vía fluvial también entrarían en zona de riesgo, con posibles interrupciones y pérdidas. En este contexto, el municipio comenzó a evaluar medidas preventivas y planes de contingencia para mitigar el impacto si se confirma el escenario más crítico.
El cuadro de preocupación se inscribe en un contexto más amplio: la llegada de El Niño en el último trimestre del año ya había despertado inquietud en distintas regiones de la provincia de Buenos Aires, ante la posibilidad de lluvias más intensas y una mayor frecuencia de eventos extremos. El Gobierno nacional, por su parte, activó un plan federal de prevención y respuesta frente al riesgo de inundaciones asociado a El Niño, con el objetivo de coordinar acciones entre Nación, provincias y municipios. En la costa atlántica y en grandes ciudades como Mar del Plata también se viene advirtiendo sobre el impacto potencial del fenómeno, lo que confirma que no se trata de una preocupación localizada, sino de un desafío climático de alcance nacional.
Mientras los especialistas siguen de cerca la evolución del “Super Niño”, en el norte bonaerense crece la sensación de que se transita una etapa decisiva. La posibilidad de que el río Paraná registre niveles sin precedentes obliga a los gobiernos locales a anticiparse, reforzar la vigilancia y preparar mecanismos de respuesta rápida ante una eventual emergencia hídrica. La experiencia de otras crecidas y las recientes alertas por subas extraordinarias en cursos de agua como el Río de la Plata funcionan como recordatorio de los impactos que pueden tener estos fenómenos sobre la vida cotidiana. En Zárate y la región, el desafío será atravesar este período de riesgo con la mayor preparación posible, en un escenario donde el clima vuelve a marcar la agenda política y económica de la provincia.