Una conductora que circulaba por la Ruta Nacional 7, a la altura del partido bonaerense de San Andrés de Giles, es investigada por la Justicia para determinar si se quedó dormida instantes antes del choque múltiple en el que murieron tres personas que viajaban en otro auto. Según las primeras pericias y testimonios, la principal hipótesis apunta a una maniobra intempestiva atribuida a la posible somnolencia de la mujer al volante, que habría desencadenado la tragedia.
El siniestro ocurrió el viernes por la tarde, en el tramo que une San Andrés de Giles con Carmen de Areco, cuando tres vehículos quedaron involucrados en una secuencia de impactos sobre la traza de la Ruta 7. De acuerdo con la reconstrucción inicial, un Renault Sandero que circulaba en dirección a la ciudad de Carmen de Areco impactó por alcance contra un Chevrolet Corsa que iba adelante en la misma mano. El golpe fue de tal magnitud que el Corsa quedó prácticamente destruido, mientras que un tercer vehículo terminó también afectado en la colisión en cadena.
En el Corsa viajaba una familia oriunda de Rafael Castillo, partido de La Matanza, que fue la más afectada por el siniestro. A raíz del impacto murieron un niño de 12 años, un joven de 19 y un hombre de 43 años, todos ocupantes de ese vehículo. Las víctimas fatales se desplazaban en sentido hacia el interior de la provincia cuando fueron sorprendidas por el choque desde atrás. Otros integrantes del grupo familiar habrían resultado heridos y fueron trasladados a centros de salud de la zona, mientras se aguardaban partes médicos para conocer su evolución.
La conductora del Sandero quedó imputada en una causa por homicidio culposo y está supeditada al avance de la investigación judicial. En su declaración preliminar y en los primeros reportes se señaló que podría haberse quedado dormida, y los investigadores trabajan sobre esa línea como hipótesis central. Peritos accidentológicos analizan marcas de frenado, posiciones finales de los vehículos y el estado del pavimento, además de las condiciones de visibilidad y velocidad estimada, para determinar si existió una distracción previa o una pérdida de conciencia vinculada a la fatiga.
Paralelamente, se dispusieron estudios de rutina, como controles de alcoholemia y exámenes toxicológicos, así como pericias mecánicas sobre los rodados, para descartar fallas técnicas que pudieran haber contribuido al choque. La fiscalía interviniente también ordenó la toma de declaraciones a testigos que circulaban por la ruta al momento del hecho y el relevamiento completo de la escena, con fotografías y levantamiento de rastros. Con estos elementos, la Justicia intentará establecer con precisión la mecánica del accidente, determinar el grado de responsabilidad de la conductora y definir eventuales medidas adicionales en una causa atravesada por el impacto social que generó la muerte de tres miembros de una misma familia en una de las rutas más transitadas del país.