Persisten las fallas en la tarjeta SUBE y, mientras se normaliza el servicio, el Gobierno y la Secretaría de Transporte impulsan medios de pago alternativos para viajar en el transporte público del AMBA. La situación reavivó la discusión sobre la necesidad de modernizar un sistema que, según distintos actores del sector financiero y del transporte, ha quedado corto frente a las formas de pago que hoy usan los pasajeros.
Según la información oficial citada por la prensa, en los colectivos con sistema de pagos abiertos ya es posible abonar con tarjetas de débito, crédito o prepagas contactless Visa y Mastercard, además de celulares o relojes inteligentes con NFC vinculados a esas tarjetas. También figuran como opciones el QR generado desde BNA+, la función “Pagar con QR” dentro de la app SUBE y la alternativa de SUBE Digital.
La cobertura periodística coincide en que estas opciones buscan reducir la dependencia de la tarjeta física en momentos en que la carga y la acreditación presentan inconvenientes. En el esquema actual, una recarga electrónica no alcanza por sí sola para viajar: primero debe acreditarse mediante la app SUBE en Android con NFC, las Terminales Automáticas SUBE o la Carga a Bordo en colectivos habilitados.
En paralelo, los bancos agrupados en ADEBA sostienen que el sistema SUBE opera como un modelo cerrado y que eso dificulta la interoperabilidad con los medios de pago que ya utilizan los usuarios en otras compras cotidianas. Desde esa mirada, la solución de fondo sería permitir que el transporte público acepte también pagos con tarjeta y tecnología sin contacto, sin exigir una carga previa de saldo.
La discusión regulatoria avanzó en 2024 con la decisión oficial de eliminar la exclusividad de SUBE y abrir el camino para otros medios de pago en colectivos, trenes y subte. La Secretaría de Transporte indicó que la primera etapa priorizaría la tarjeta de débito, y que más adelante se sumarían tarjetas de crédito, billeteras virtuales y códigos QR, aunque la implementación sigue siendo progresiva.
En este contexto, el debate también tiene un costado tecnológico y comercial, porque la definición entre contactless y QR puede determinar quiénes participarán del nuevo negocio del transporte. Mientras tanto, la transición avanza con un objetivo concreto: ofrecer más alternativas para que los pasajeros puedan viajar incluso cuando la SUBE no responde como debería.