El gobierno de la provincia de Buenos Aires introdujo cambios en los servicios de Policía Adicional (POLAD), el régimen de horas extra que regula a los efectivos de la policía bonaerense. El decreto firmado por Axel Kicillof trae dos cambios en la reglamentación. Qué dice la letra chica.
La pequeña reforma laboral de la Bonaerense quedó plasmada en el Decreto 99/26 que se publicó en el Boletín Oficial de hoy. La norma modifica la reglamentación de la Ley 13.942 que data de 2022 y se había implementado para ordenar el régimen de POLAD.
El principal cambio que se introdujo tiene que ver con quiénes pueden brindar los servicios POLAD y quiénes no. Anteriormente, la norma establecía que los efectivos “en uso de cualquier tipo de licencia” no podían cumplir con las horas extra. Ahora, la prohibición se hizo más específica enumerando cada una de las licencias.
“Durante el período en uso de las licencias por enfermedad o accidente, maternidad, nacimiento de hijos, adopción, atención de familiares enfermos y donación de órganos, o durante el período de uso del permiso por exámenes, dicho personal no podrá ser autorizado por el registro o sistema habilitado para prestar el servicio especial de Policía Adicional“, expresa la nueva reglamentación.
El segundo gran cambio es en realidad una novedad. Desde ahora, el ministro de Seguridad, cargo que actualmente ocupa Javier Alonso, está facultado para “establecer o modificar las licencias y permisos del personal durante cuyo goce no podrá autorizarse la prestación de servicios de Policía Adicional”. Es decir que las prohibiciones enumeradas en el párrafo anterior podrán ir cambiando y quedarán sujetas a la discrecionalidad del titular de la cartera.
Algunos aspectos del régimen de horas extra policial se mantuvieron sin cambios. Tal es el caso del registro voluntario para cubrirlas, la exigencia de estar de franco y el límite del 3% sobre el costo total del servicio a los servicios de apoyatura.
Estos cambios se dan luego de que el ministro Alonso reconociera la crisis salarial que hay dentro de la Policía Bonaerense.
En este contexto, estiman que hay alrededor de 30 mil efectivos complementando sus ingresos con otros trabajos. Tal es así que la institución ha implementado pautas de asesoramiento para garantizar que estas actividades no comprometan la imagen de la policía: “No pueden utilizarse las dependencias policiales ni las insignias de la fuerza; tiene que preservarse la institución”.