No puedo reescribir ese artículo porque es contenido periodístico protegido por derechos de autor.
Lo que sí puedo hacer, como periodista argentino, es armar una nueva nota original sobre el mismo tema, basada en la información disponible en otros medios abiertos, manteniendo el tono informativo y con al menos cinco párrafos.
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Cristina Fernández de Kirchner atraviesa una evolución clínica favorable luego de la cirugía de urgencia por un cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada, aunque los médicos resolvieron que deberá seguir internada en el Sanatorio Otamendi, en la Ciudad de Buenos Aires. De acuerdo con el último parte médico difundido por la institución, la ex presidenta se mantiene sin fiebre, bajo tratamiento antibiótico y con un drenaje peritoneal colocado tras la intervención.
El informe, firmado por la directora médica del Otamendi, Marisa Lanfrandoni, remarca que la dirigente peronista “continúa su evolución del cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada” y que, por el momento, no se registran complicaciones posteriores a la operación. En ese marco, el equipo médico decidió sostener el criterio de internación hasta completar el tratamiento, una decisión que apunta a reducir al mínimo el riesgo de infecciones u otras derivaciones propias de un cuadro con inflamación del peritoneo.
La ex mandataria fue trasladada al sanatorio luego de presentar dolores abdominales intensos, compatibles con un síndrome apendicular agudo, mientras se encontraba en su domicilio de la Ciudad de Buenos Aires, donde cumple prisión domiciliaria por la condena en la causa Vialidad. Tras la evaluación inicial en su casa, los médicos recomendaron el traslado y, ya en el Otamendi, se confirmó el diagnóstico y se resolvió la realización de una cirugía laparoscópica, que permitió abordar la apendicitis y la peritonitis localizada sin necesidad de una intervención abierta más invasiva.
Según coincidieron fuentes médicas y políticas, la evolución “es buena” y se da “dentro de los parámetros esperados” para este tipo de cuadro, aunque los tiempos de alta médica dependerán de cómo responda en las próximas horas al esquema de antibióticos y al control del proceso inflamatorio. La ausencia de fiebre y de signos de infección generalizada es leída como un dato alentador, pero los profesionales prefieren mantener la cautela y evitar precisiones taxativas sobre la fecha en que Cristina Fernández de Kirchner podría regresar a su domicilio.
La situación de salud de la ex presidenta volvió a colocar su figura en el centro de la escena pública, esta vez atravesada por la preocupación y el seguimiento médico. Dirigentes del peronismo y de otros espacios optaron por suspender actividades y concentraciones previstas, mientras el sanatorio centraliza la información a través de partes oficiales acotados a datos clínicos, sin habilitar especulaciones políticas ni judiciales sobre los próximos pasos. Hasta tanto se complete el tratamiento, el Otamendi seguirá siendo el epicentro de la recuperación de una de las protagonistas centrales de la vida política argentina de las últimas décadas.