Atención, che! El mosquito Aedes aegypti, ese zancudo traidor que transmite el dengue, ya está empezando a acechar en la provincia de Buenos Aires y Córdoba, con los primeros casos importados confirmados en la temporada 2025/26. Según el Ministerio de Salud de Córdoba, el 22 de enero de 2026 se reportaron infecciones traídas del exterior, junto con chikungunya, lo que prende las alarmas en medio del verano caluroso. Mientras tanto, el país viene de un año complicado con miles de casos, y los expertos advierten que las temperaturas altas y las lluvias crean el caldo de cultivo perfecto para que las larvas se multipliquen rápidamente.
No es para menos el susto: en las últimas semanas de 2025 y lo que va de enero 2026, Argentina registró un aumento del 61% en casos de dengue, con más de 16 mil infectados, la mayoría en el noreste húmedo como Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, pero también colándose fuerte en Buenos Aires. El 95% de los pacientes se contagió en su propio barrio, sin viajes de por medio, lo que señala una transmisión local intensa. Y ojo, que los serotipos DEN-1 y DEN-2 dominan, con DEN-3 apareciendo en Santa Fe sin historia de viaje, sumando complejidad a esta plaga que no afloja. En 2024 fueron más de 580 mil casos y 400 muertes, el peor brote registrado, potenciado por el calor extremo y el cambio climático.
En la provincia, el mosquito ya está muy presente: las inundaciones y el calor sureño crean criaderos en tachos, neumáticos y hasta en macetas olvidadas. Recordemos el caos de 2024, cuando en Buenos Aires los estantes de repelentes se vaciaron como por arte de magia, con precios por las nubes –hasta diez veces más caros en Mercado Libre– y gente recurriendo a remedios caseros como humo de cartones de huevos o ajo con café. Farmacias colgaban carteles de «no preguntar por repelente», y hasta el gobierno tuvo que aflojar restricciones a importaciones para que llegara algo. Historias de madres desesperadas swateando mosquitos de sus pibes con picaduras rojas por todos lados no eran cuento.
Las autoridades no se quedan de brazos cruzados: hay un Plan Estratégico de Prevención 2024-2025 con mapas dinámicos que cruzan datos climáticos, lluvias y temperaturas para anticipar brotes, liderado por el ministro Mario Lugones. En Córdoba y Buenos Aires, fumigan barrios y capacitan en prevención, pero insisten: el dengue no tiene cura específica, solo analgésicos para la fiebre, dolores de huesos y náuseas que te dejan fuera de combate una o dos semanas. Lo peor es la segunda infección, que puede volverse grave y hasta fatal, sobre todo en pibes y ancianos, según la OMS. Hay una vacuna japonesa aprobada por ANMAT desde 2023, pero no es para todos todavía.
¿Qué hacemos, gente? El consejo de oro es simple y directo: tapa los recipientes con agua, usa repelente (si lo conseguís), usa mangas largas y pantalones aunque haga un calor de locos, y fumiga el patio. Con el verano pegando fuerte y el Aedes aegypti expandiendo su rango gracias al Niño y el calentamiento global, no hay que perder la guardia. Si sentís fiebre alta o dolores intensos, acudí al médico ya, que el sistema de salud ya viene tensionado de temporadas pasadas. ¡Quedate tranquilo pero alerta, Argentina, que este mosquito no perdona!