La provincia de Buenos Aires da un paso clave en su agenda portuaria. El gobernador Axel Kicillof anunció la creación del Consejo Portuario Provincial, un organismo que promete coordinar y potenciar el desarrollo de los puertos bonaerenses, fundamentales para la economía regional. Esta iniciativa surge en un contexto de reactivación productiva y busca integrar a actores públicos, privados y sindicales para alinear estrategias con las necesidades del comercio exterior.
El Consejo estará integrado por una representación diversa, reflejando el modelo de los consejos de administración de autoridades portuarias españolas, adaptado a la realidad argentina. Participarán funcionarios del gobierno provincial, designados por el Ministerio de Producción, junto a representantes de municipios costeros donde se ubican las zonas de servicio portuario –como Ensenada, Dock Sud o Mar del Plata–, que tendrán un peso del 33% en la composición, similar a normativas europeas que priorizan la voz local. Además, se sumarán vocales de Cámaras de Comercio, organizaciones empresariales y sectores económicos relevantes, garantizando que el agro, la industria y el comercio tengan asiento en las decisiones.
No faltarán las organizaciones sindicales, con figuras de CGT y CTA, emulando la presencia de CCOO y UGT en sus contrapartes ibéricas, para defender los intereses laborales en un sector que genera miles de puestos de trabajo. El presidente del Consejo será un alto cargo provincial, con un vicepresidente ligado a la Capitanía de Puerto, y un núcleo de 10 a 13 vocales, evitando estructuras infladas como las del pasado. Esta configuración busca estabilidad y eficiencia, evitando los vaivenes políticos que han marcado otros órganos similares.
¿Para qué servirá este Consejo? Su misión principal es impulsar planes estratégicos para modernizar infraestructura, mejorar la competitividad y atraer inversiones en un momento en que los puertos bonaerenses manejan el 70% del comercio exterior argentino. Definirá políticas de sostenibilidad, innovación tecnológica y conexión con corredores logísticos, todo alineado con la Ley de Puertos provincial. En esencia, será el cerebro detrás de la expansión portuaria, desde dragados hasta digitalización, para que Buenos Aires no quede atrás en la carrera global.
Este anuncio llega en buena hora para la provincia, que compite con puertos como Rosario o Bahía Blanca. Críticos podrían cuestionar si no es solo una mesa más de diálogo, pero con miembros remunerados por dietas –al estilo de los 800 euros por reunión en España–, se espera un compromiso real. Kicillof apuesta a que este Consejo catapulte a Buenos Aires como hub logístico sudamericano, y el peronismo provincial celebra un guiño al federalismo productivo en tiempos de ajuste nacional. Seguiremos de cerca sus primeras reuniones para ver si pasa de la foto al concreto.