Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) volvió a quedar en el centro de la escena al plantear un fuerte reacomodamiento de su cuadro tarifario para 2026: la empresa pidió un aumento inicial del 40% en las facturas de agua, acompañado por un esquema de incrementos bimestrales del 4%, que impactará sobre más de 2,6 millones de usuarios en la provincia de Buenos Aires. La propuesta se discutió este viernes en la audiencia pública obligatoria que se desarrolló en el Salón Auditorio del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, en La Plata, paso administrativo ineludible antes de cualquier modificación en las boletas. El planteo llega en un contexto especialmente sensible, atravesado por quejas constantes por falta de suministro, baja presión y problemas en la calidad del servicio en distintos puntos del territorio bonaerense.
Según detalló la compañía, el pedido implica actualizar el valor del módulo de facturación residencial –el metro cúbico– de los actuales $196,76 a $275,46, un salto del 40% que se trasladará en forma directa a las facturas hogareñas. En números concretos, ABSA pretende llevar la tarifa promedio de agua y cloacas de los actuales $13.700 a unos $18.410 mensuales, siempre para el universo de usuarios residenciales, lo que configura un aumento en torno al 40% en el primer tramo. De recibir el visto bueno de la Provincia, ese ajuste inicial se complementaría con subas del 4% cada dos meses durante el resto del año, lo que llevaría el valor del metro cúbico a alrededor de $335,14 hacia fin de año y dejaría un incremento acumulado superior al 70% respecto de la tarifa vigente.
La empresa también avanzó con una segmentación tarifaria apoyada en la valuación fiscal de los inmuebles, con el objetivo declarado de construir un esquema «más progresivo». Esto se traduce en que las propiedades de mayor valor catastral afrontarán subas más altas que las de menor valuación. En la práctica, una vivienda que hoy paga alrededor de $36.895 podría pasar a abonar cerca de $51.650 mensuales, siempre dentro del régimen propuesto y sujeto al aval de la autoridad regulatoria. Para el sector no residencial –comercios, industrias y empresas– el impacto sería todavía más fuerte: el módulo pasaría de $255,79 a $440,74, lo que representa un ajuste superior al 70% solo en el arranque del nuevo esquema.
Durante la audiencia, ABSA defendió la suba apoyándose en fundamentos técnicos, económicos, financieros y jurídicos, y aseguró que en los últimos 22 meses logró “revertir una situación económico-financiera crítica” que ponía en riesgo la capacidad de sostener y mejorar el servicio. La firma provincial vinculó el pedido de incremento con la necesidad de garantizar la operación diaria y financiar un plan de obras que incluye, entre otros proyectos, una nueva planta potabilizadora y ampliaciones de la red de distribución en distintos distritos. El cuadro tarifario, además, quedaría atado a un mecanismo de actualización bimestral basado en la evolución de los salarios y de los precios mayoristas de insumos clave como energía eléctrica y productos químicos.
Sin embargo, el planteo de la empresa chocó de lleno con el malestar de organizaciones vecinales y usuarios, que cuestionan no solo los montos sino también el momento y la forma del debate. Agrupaciones como la Asamblea Vecinal de Tolosa y la Mesa Vecinal del Agua criticaron que la audiencia se realice en pleno receso estival, cuando muchos usuarios están de vacaciones o fuera de la ciudad, y reclamaron que la discusión se traslade a marzo y a un horario vespertino para garantizar una participación más amplia. A esto se suma una larga lista de reclamos por barrios que pasan horas –e incluso días– sin servicio, o que reciben agua con mala calidad, especialmente en la región de La Plata y el sudoeste provincial. En ese contexto, mientras ABSA intenta conseguir luz verde para un aumento fuerte en las boletas, buena parte de los usuarios sigue exigiendo primero respuestas por un servicio que, denuncian, todavía está muy lejos de estar a la altura de lo que paga.