La morosidad en el alquiler en España ha alcanzado niveles alarmantes en 2025, con una **deuda media por inquilino moroso de 8,489.30 euros**, lo que representa un incremento del 16,5% respecto a los 7,957.60 euros de 2024. Este salto triplica el crecimiento del año anterior (4,23%) y equivale a unos siete meses de renta impagada, según el informe «Situación de la Morosidad en el Alquiler en España en 2025» del Observatorio del Alquiler, impulsado por la Fundación Alquiler Seguro. El fenómeno se atribuye al encarecimiento de las rentas, que alcanzaron los 1,184 euros mensuales de media, empujando el esfuerzo financiero de los inquilinos al 34% de sus ingresos, por encima del umbral recomendado del 30%.
La crisis se concentra en regiones con mercados tensionados, como zonas costeras, archipiélagos y grandes urbes, donde los impagos estructurales se han convertido en la norma. Cataluña lidera con una deuda media de 11,619.90 euros, seguida de la Comunidad de Madrid (10,420.40 euros) e Islas Baleares (10,354.40 euros), las únicas autonomías por encima de los 10,000 euros. En provincias, Barcelona registra el pico más alto con 14,036.50 euros, por delante de Madrid y Baleares; en el lado opuesto, Zamora (2,832.80 euros), Soria (2,867.60 euros) y Ávila (2,942.30 euros) muestran los niveles más bajos. Murcia destaca por acumular más de nueve meses de renta adeudada, con Andalucía y Cataluña superando los ocho meses.
El desajuste entre salarios estancados y precios disparados ha saturado la capacidad de pago de los hogares, consolidando una tendencia de crecimiento en la morosidad que ya no se limita a retrasos puntuales. En áreas como Guipúzcoa (39,4% del ingreso en renta), Baleares (39,3%) y Barcelona (38,3%), el esfuerzo supera con creces los límites sostenibles, incrementando el riesgo de impagos crónicos. Provincias como Las Palmas, con 6,711.10 euros de deuda media, también reflejan esta presión en Canarias, integrándose en el ranking de las veinte peores.
Los propietarios enfrentan demoras de más de 13 meses para recuperar sus viviendas en casos de impago, un impacto directo que agrava la inestabilidad del sector. El Observatorio advierte que 2025 marca un cambio de ciclo hacia impagos estructurales, impulsados por el «límite crítico» del esfuerzo financiero. Este panorama exige medidas urgentes para equilibrar el mercado y evitar una mayor saturación.
En resumen, siete de cada diez inquilinos enfrentan deudas crecientes, con el alquiler consumiendo recursos insostenibles y golpeando especialmente a los núcleos urbanos y costeros. La evolución de 2024 a 2025 subraya la necesidad de políticas que aborden el encarecimiento de la vivienda, protegiendo tanto a arrendatarios como propietarios en un contexto de vulnerabilidad económica generalizada.