Una ciudad bonaerense se corona como la mejor en calidad de vida de Argentina
Por Tu Nombre, Periodista Independiente
En un ranking que evalúa el bienestar urbano en todo el país, una ciudad de la Provincia de Buenos Aires ha emergido como líder absoluta en calidad de vida, superando a urbes más grandes y cosmopolitas. Se trata de San Antonio de Areco, un pintoresco centro del noroeste bonaerense que, con su encanto gaucho y ritmo pausado, obtiene la puntuación más alta según el último informe del Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) elaborado por el Consejo de Planeamiento Argentino Urbano (CPAU). Este galardón resalta cómo los pequeños núcleos provinciales pueden rivalizar con gigantes metropolitanos, priorizando factores como seguridad, acceso a servicios y medio ambiente.
San Antonio de Areco, con unos 25,000 habitantes según datos del Censo 2022 del INDEC, destaca en el ranking por su baja densidad poblacional —alrededor de 1,500 hab/km², muy por debajo del promedio de la Provincia de Buenos Aires— y un entorno natural preservado. A diferencia de las áreas del AMBA, donde muchos habitantes conviven con altos índices de contaminación y hacinamiento, esta ciudad ofrece amplios espacios verdes y un bajo nivel de investigaciones penales por habitante. Comparada con departamentos judiciales como Mar del Plata o Quilmes, San Antonio de Areco registra tasas ínfimas, contribuyendo a su sensación de paz y seguridad.
El secreto de su éxito radica en una combinación de tradición y modernidad sostenible. Hogar de la Fiesta de la Tradición gaucha, la ciudad integra su herencia cultural con inversiones en salud y educación que superan los promedios provinciales. Mientras la Provincia de Buenos Aires enfrenta un envejecimiento poblacional, San Antonio de Areco mantiene una pirámide demográfica equilibrada, con tasas de natalidad cercanas al promedio provincial y una expectativa de vida por encima de los 74 años. Además, su ubicación estratégica, a 113 km de la Ciudad de Buenos Aires, le permite beneficiarse del turismo sin los congestionamientos del Gran Buenos Aires, donde partidos como La Matanza albergan a personas en condiciones precarias.
Este liderazgo contrasta con realidades más complejas en el interior bonaerense, donde millones de habitantes lidian con disparidades. Ciudades como Pergamino o Dolores muestran tasas más elevadas de investigaciones penales, mientras San Antonio de Areco se beneficia de políticas locales enfocadas en la preservación ambiental y la conectividad. Lejos de las villas miseria del conurbano, esta urbe promueve viviendas dignas y un urbanismo que fomenta la comunidad, alineándose con la tendencia de urbanización en la provincia.
Finalmente, el triunfo de San Antonio de Areco invita a reflexionar sobre el modelo de desarrollo argentino. En un país donde Buenos Aires concentra el poder económico pero arrastra problemas como la contaminación, este caso demuestra que la calidad de vida no depende solo del tamaño. Para expertos del CPAU, es un llamado a replicar sus estrategias en otros centros como Junín o Bahía Blanca, impulsando un interior bonaerense más equitativo y habitable. En tiempos de crecimiento vegetativo, priorizar estos oasis podría ser la clave para un futuro más próspero.