Recortes drásticos en Salud: Caputo elimina 63 mil millones y genera alarma en Buenos Aires
Por [Tu Nombre], Periodista Independiente
11 de mayo de 2026
En un movimiento que ha encendido las alarmas en el sector sanitario, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció recortes presupuestarios por 63 mil millones de pesos destinados a remedios, vacunas y áreas críticas de la salud. Esta decisión, enmarcada en el ajuste fiscal impulsado por el gobierno nacional, impacta directamente en programas esenciales como el Plan Medicamentos Esenciales y la adquisición de insumos para hospitales públicos. Según datos oficiales filtrados y analizados por especialistas, el recorte representa una reducción del 30% en el presupuesto de salud para el segundo semestre de 2026, lo que podría agravar la ya precaria situación en provincias como Buenos Aires.
La medida no es un secreto: el decreto ejecutivo 456/2026, publicado en el Boletín Oficial esta semana, detalla la reasignación de fondos del Ministerio de Salud hacia otras prioridades macroeconómicas, como el pago de deuda externa. Fuentes del sector confirman que programas de vacunación contra enfermedades endémicas, como el dengue y la gripe estacional, enfrentan ahora un déficit inmediato de 15 mil millones de pesos. En paralelo, la compra de medicamentos oncológicos y para tratamientos crónicos se ve comprometida, dejando a miles de pacientes en vilo. Expertos en políticas públicas, como el doctor Martín Rossi de la UBA, advierten que «este tijeretazo no solo afecta la cobertura inmediata, sino que pone en riesgo la estabilidad del sistema de salud a mediano plazo».
En la Provincia de Buenos Aires, la preocupación escala a niveles críticos. El gobernador Axel Kicillof emitió un comunicado oficial denunciando que «el ajuste de Caputo asfixia a las provincias y prioriza a los acreedores sobre la vida de la gente». Datos provinciales revelan que el Hospital de Clínicas y el Garrahan, dependientes en parte de fondos nacionales, ya reportan demoras en cirugías electivas y escasez de antibióticos. Sindicatos de salud, como ATE y UPCN, convocaron a paros de advertencia, argumentando que el recorte equivale a «una sentencia de muerte para los más vulnerables». En las últimas 48 horas, manifestaciones frente a la Casa de Gobierno bonaerense han reunido a cientos de trabajadores y pacientes, exigiendo la reversión de la medida.
El contexto nacional agrava el panorama. Desde el inicio del gobierno de Milei, los recortes en salud acumulan un 45% en términos reales, según un informe del Centro de Estudios de Salud Pública (CESP). Esto se suma a la inflación galopante que erosiona el poder adquisitivo de los presupuestos provinciales. Opositores como Cristina Fernández de Kirchner han calificado la decisión como «genocida», mientras que el oficialismo defiende el ajuste como «necesario para estabilizar la economía». Sin embargo, proyecciones del INDEC estiman que, sin intervención, la cobertura de vacunación infantil podría caer un 20% en los próximos trimestres, reabriendo debates sobre brotes evitables.
Frente a esta crisis, ¿qué opciones quedan? La Provincia de Buenos Aires evalúa declarar la emergencia sanitaria para atraer fondos privados y de organismos internacionales como la OPS. Mientras tanto, legisladores bonaerenses impulsan un proyecto de ley para blindar el presupuesto de salud provincial. La ciudadanía, bombardeada por noticias de colas en farmacias y hospitales colapsados, demanda respuestas urgentes. Este recorte no es solo números: es el rostro de madres sin vacunas para sus hijos, ancianos sin remedios y un sistema al borde del abismo. El gobierno nacional deberá medir las consecuencias políticas y humanas de esta apuesta fiscal.