El gobierno de la provincia de Buenos Aires ha oficializado un nuevo aumento en las tarifas de energía eléctrica que impactará en las facturas de los usuarios residenciales y comerciales en las próximas semanas. La actualización fue dispuesta por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos y se concentra en el Valor Agregado de Distribución (VAD), uno de los componentes centrales del cuadro tarifario que remunera la actividad de las distribuidoras de luz. La medida alcanza a las principales empresas del territorio bonaerense y también a las cooperativas eléctricas del interior, por lo que el incremento tendrá alcance prácticamente provincial.
Según la información oficial, el ajuste autorizado implica una actualización tarifaria promedio del 2,5% sobre la factura final de los usuarios residenciales. Ese porcentaje se traduce en diferencias concretas en lo que pagan los hogares, dependiendo de su nivel de ingresos y de la categoría de subsidios energéticos a la que pertenecen. En el esquema vigente, los usuarios se dividen en N1 (ingresos altos, sin subsidio), N2 (ingresos bajos) y N3 (ingresos medios), y el impacto del aumento se calcula sobre esos perfiles de consumo y de ayuda estatal. Desde la cartera que conduce Gabriel Katopodis detallaron que este ajuste busca recomponer los costos de distribución sin provocar un salto brusco en las boletas.
En la práctica, los nuevos valores ya permiten estimar cómo quedarán las facturas. Para un usuario N1, de altos ingresos, con un consumo mensual de 150 kWh, la provincia proyecta que la boleta se ubicará ahora en un rango de entre 24.000 y 27.500 pesos mensuales. En el caso de un usuario N2, de bajos ingresos, con el mismo consumo, la factura mensual quedará entre 13.000 y 17.500 pesos. Estas referencias muestran que, aun con el incremento autorizado, la brecha entre hogares con y sin subsidios sigue siendo significativa, ya que el Estado continúa cubriendo una parte del costo de la energía para los sectores más vulnerables. El impacto también se traslada a las ciudades abastecidas por cooperativas eléctricas, que aplican el mismo cuadro tarifario provincial.
El ajuste sobre el VAD se suma a un contexto en el que las tarifas de luz vienen registrando aumentos escalonados tanto en la provincia de Buenos Aires como en el AMBA, con incrementos que responden a la recomposición de distintos componentes de la factura: generación, transporte y distribución. En los últimos meses, los usuarios residenciales bonaerenses de mayores ingresos llegaron a enfrentar subas de tres dígitos en períodos de fuerte revisión tarifaria, mientras que las categorías con subsidios tuvieron incrementos más moderados pero frecuentes. En paralelo, el régimen de subsidios se tornó más focalizado: el tope de consumo subsidiado se ajusta según la estación del año, lo que obliga a los hogares a controlar más de cerca cuánta energía utilizan para evitar saltos inesperados en sus boletas.
Con esta nueva resolución, la Provincia busca equilibrar dos objetivos: garantizar la sustentabilidad económica de las distribuidoras y cooperativas eléctricas, y al mismo tiempo contener el impacto social de las subas en un escenario de ingresos reales ajustados. El aumento promedio del 2,5% luce menor comparado con los fuertes incrementos aplicados en 2024, pero se suma a una serie de correcciones previas que encarecieron el costo mensual del servicio de luz. Para los usuarios, el efecto final dependerá no solo de la categoría y del nivel de subsidio, sino también del consumo real de cada hogar: mantenerse dentro de los bloques subsidiados y adoptar hábitos de ahorro de energía se vuelve cada vez más determinante para que la factura no supere el umbral de lo que su economía puede soportar.