En una jornada que combinó presencialidad y virtualidad, autoridades de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en conjunto con directivos de escuelas secundarias se reunieron para analizar una realidad crítica, que los alumnos que entren a la universidad, permanezcan en ella.
En el Edificio Central de 1 y 47, entre estudiantes estudiantes con carpetas y reglas T, se estaba gestando un espacio de debate entre quienes tienen la llave del futuro académico de la región, los directivos de las escuelas secundarias. Bajo el lema “Puentes hacia el futuro”, la unidad académica lanzó una ofensiva pedagógica para achicar distancia entre la escuela media y las aulas universitarias.
El encuentro, encabezado por el decano Marcos Actis, promete el seguimiento personalizado de los ingresantes por colegio, una iniciativa de la cátedra Matemática para Ingeniería (Mate Pi).
A través de esta herramienta, cada escuela podrá saber, con datos reales, cómo les va a sus egresados al chocar con el rigor de la Facultad. El objetivo no es ser un ente fiscalizador, sino de generar diagnósticos compartidos. La propuesta fue aceptada de inmediato, varios directivos ya propusieron que los talleres de la UNLP se trasladen directamente a los establecimientos secundarios para “entrenar” a los chicos en su propio territorio.
Durante la charla, de la que también participaron el secretario académico Andrés Martínez del Pezzo y el profesor Tulio Semento, se hizo hincapié en que la transición pedagógica no es solo numérica. Se trata de acompañar. Por eso, la agenda de Ingeniería viene cargada para lo que resta del año con dos actividades centrales que ya pusieron en calendario.
El Festival de Mate Pi, el ya tradicional evento para alumnos del último año. Por otro lado, la jornada con Fundación YPF, un encuentro proyectado para octubre y noviembre donde el eje será el desarrollo energético, buscando despertar vocaciones en un sector clave para el país.
La modalidad híbrida del encuentro permitió que la discusión no quedara encerrada en las diagonales de La Plata. Directivos de diversas localidades de la provincia de Buenos Aires se conectaron vía pantalla, compartiendo una preocupación común, la deserción temprana.
Al cierre de la jornada, el consenso fue unánime. Para formar a los ingenieros del mañana, el trabajo debe empezar mucho antes de que el alumno pise la universidad por primera vez. Estos encuentros son, en definitiva, los cimientos de esos “puentes” que buscan asegurar que el ingreso a la educación superior sea el inicio de una carrera exitosa y no un camino de frustraciones.