Axel Kicillof encabezó en Florencio Varela la inauguración de una nueva base de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), presentada por el gobierno bonaerense como un paso más en la estrategia de reforzar la presencia policial y combatir el delito en el conurbano. En ese marco, el gobernador afirmó que en la provincia “se acabaron las zonas liberadas”, buscando instalar la idea de un Estado más activo en materia de seguridad y control territorial. La puesta en funcionamiento de esta base se inscribe en un esquema de expansión de la UTOI y de la Fuerza Barrial de Aproximación que ya cuenta con varias sedes en distintos distritos del conurbano y del interior, y que combina patrullajes en vehículos y despliegue a pie en barrios considerados críticos.
Durante el acto, Kicillof enfatizó que el objetivo de las nuevas bases operativas es garantizar una mayor presencia policial en las calles, reducir tiempos de respuesta ante situaciones de emergencia y fortalecer las tareas de prevención del delito. Según los lineamientos que el propio gobernador viene detallando en otras inauguraciones de la UTOI, estas unidades concentran efectivos que recorren los barrios con motos, patrulleros y caminantes, buscando una relación más directa con los vecinos y una cobertura más amplia del territorio. En Florencio Varela, la nueva base fue presentada como parte de ese modelo: una infraestructura fija donde se radica la fuerza, desde la cual se organizan los operativos, los patrullajes y las intervenciones coordinadas con la Justicia y otras áreas del Estado.
El discurso del mandatario provincial también se inscribe en una narrativa política más amplia sobre la seguridad. En otras inauguraciones de bases de la UTOI, Kicillof ha señalado que, desde el inicio de su gestión, el número de efectivos de esta unidad se multiplicó –de menos de 700 a más de 3.600 agentes–, acompañado por inversiones en infraestructura, equipamiento y profesionalización de las fuerzas. La base de Florencio Varela se suma así a un mapa que incluye sedes en municipios como Moreno, San Nicolás, Olavarría o Bahía Blanca, con distintos formatos de despliegue y cantidad de efectivos según las características de cada región. La consigna de “terminar con las zonas liberadas” funciona en ese contexto como mensaje de alineamiento político y como promesa de intensificación del control estatal sobre áreas históricamente atravesadas por altos niveles de delito.
En la ceremonia, el rol del municipio fue destacado como clave para la radicación de la nueva base: tal como ocurrió en otros distritos, la infraestructura fue acondicionada con espacios de descanso, comedor, oficinas y dependencias operativas para que los agentes cuenten con condiciones materiales adecuadas para su tarea. La articulación entre el Ministerio de Seguridad provincial y las intendencias aparece como uno de los pilares del esquema de expansión de la UTOI, que incluye la cesión o recuperación de inmuebles, su puesta en valor y la dotación de vehículos y equipamiento específico. En experiencias recientes, esas bases han incorporado camionetas, motos y divisiones de respuesta inmediata con un número fijo de efectivos destinados tanto al patrullaje urbano como a la lucha contra delitos complejos, como la narcocriminalidad.
La inauguración en Florencio Varela se vincula, además, con una agenda más amplia de seguridad que el gobierno bonaerense profundizó en los últimos meses. Kicillof ha aprovechado cada presentación de nuevas bases o refuerzos policiales para contrastar su política con la del gobierno nacional, denunciando recortes de recursos y señalando que la provincia creó fondos propios para la compra de miles de patrulleros y el fortalecimiento de la presencia policial en todos los distritos. Al mismo tiempo, la radicación de la base UTOI en Florencio Varela dialoga con otras intervenciones del Estado provincial en el partido, como la apertura de nuevas dependencias administrativas o la ampliación de la infraestructura penitenciaria y de servicios, que el oficialismo presenta como parte de una estrategia de “presencia integral” del Estado en el territorio. En ese marco, la consigna de que “se acabaron las zonas liberadas” intenta sintetizar la apuesta de la gestión por combinar despliegue policial, inversión en obra pública y coordinación política con los gobiernos locales.