Desde el congreso de neumonología que se realiza en Tandil, la doctora Cristina Gaitán —referente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria— dialogó sobre la el uso de vaper (cigarrillo electónico) mostrando preocupación por una tendencia que, bajo una estética colorida y sabores amigables, esconde una realidad tóxica. La especialista desarmó el mito del vapeo como una alternativa “sana” y alertó sobre la aparición de nuevos productos diseñados para generar adicción rápida en adolescentes.
“Es tanto más dañino que el cigarrillo; es un invento de la industria tabacalera que, cuando vio que la disminución del tabaquismo estaba vigente, fue por esto”, explicó Gaitán al analizar el cambio de estrategia de las empresas del sector. Según la médica, el objetivo principal son los menores: “Apuntan fundamentalmente a los más jóvenes, a los niños y adolescentes, lo han impuesto como un humito agradable para divertirse con colores y sabores”.
El mito del “vapor” y los químicos ocultos
Uno de los puntos más críticos que señaló la doctora es la confusión terminológica que rodea al producto. Para Gaitán, hablar de “vapor” es un error técnico que minimiza el riesgo. “No es un humo, es un aerosol que tiene metales pesados, tóxicos, formaldehído y herbicidas; muchas de las mismas porquerías que tiene el cigarrillo”, sentenció.
Incluso los dispositivos que se comercializan como libres de nicotina están bajo la lupa de la comunidad científica. “Hay que tener cuidado con los líquidos que dicen sin nicotina se han hecho estudios y sí tienen”, advirtió, agregando que los saborizantes usados, aunque permitidos para consumo alimenticio, son peligrosos al inhalarse: “Al aspirarlos son tóxicos y generan inflamación, daño y enfermedad”.
El nuevo “engendro”: las bolsitas de nicotina
La crónica de esta nueva dependencia sumó recientemente un actor que preocupa especialmente a los médicos por su facilidad de acceso: las almohadillas o bolsitas de nicotina que se ven en estaciones de servicio y kioscos. Gaitán fue tajante al respecto: “Sacaron este engendro que es terrible porque se coloca debajo del labio y se va absorbiendo una cantidad terrible de nicotina”.
La estrategia de venta es lo que más indigna a la especialista, quien denunció la ubicación estratégica de estos productos, sostiene que “hay que pedirle a los adolescentes que no caigan en la trampa; en los kioscos están puestas al lado de los caramelos y las pastillas con esas latitas muy tentadoras”. Para la doctora, el eslogan de la industria sobre una “salud sin humo” es solo una fachada, “es una cosa muy pero muy nociva”.
Una batalla contra la falta de control
A pesar de que en Argentina existe una prohibición de la ANMAT y del Ministerio de Salud sobre estos productos, la realidad en las calles es distinta. “Nosotros tenemos muy buena legislación, está prohibido, pero lo que falta es la fiscalización y la incautación, no pueden estar exhibidos de la manera que están”, reclamó Gaitán.
La médica recordó que el camino para reducir el tabaquismo tradicional fue largo y lleno de resistencias, logrando bajar la prevalencia del 35 por ciento al 22 por ciento en el país. Sin embargo, lamentó que quienes advierten sobre estos riesgos sigan enfrentando hostilidades. Al mencionar a las organizaciones de vapeadores que cuestionan el sustento científico de sus advertencias, recordó: “En principio fueron terribles porque nosotros recibimos amenazas y todo”.
Mientras el Reino Unido debate prohibiciones más estrictas, la doctora Gaitán concluyó su intervención antes de dar una charla técnica en Tandil con un mensaje claro que no se trata de prohibir por prohibir, sino de priorizar “una razón de salud, de cuidarlos” frente a una industria que se regenera para no perder su negocio