El Gobierno de la provincia de Buenos Aires convocó a los gremios estatales y docentes para retomar las negociaciones paritarias, en un contexto marcado por la presión sindical y la necesidad de definir una recomposición salarial antes del cierre de las liquidaciones de octubre. La discusión busca establecer un nuevo incremento para los trabajadores públicos y del sistema educativo.
La primera reunión fue prevista para los representantes de los empleados comprendidos en la Ley 10.430, mientras que luego se convocó a los sindicatos docentes. Ambos encuentros se desarrollaron de manera virtual y estuvieron marcados por la urgencia de alcanzar un acuerdo que pueda impactar en los próximos haberes.
El último entendimiento salarial entre la Provincia y los gremios estatales se había alcanzado en julio. En aquella oportunidad, el Ejecutivo bonaerense otorgó una mejora acumulada del 7%, distribuida en dos tramos: un 5% en julio y un 2% en agosto, calculados sobre los salarios correspondientes a junio. Sin embargo, durante septiembre no se aplicó una nueva actualización.
Los sindicatos reclamaron que la negociación se reanudara con rapidez para evitar una nueva pérdida del poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida. ATE, UPCN y otras organizaciones habían solicitado formalmente la reapertura de la mesa salarial y advertido sobre la posibilidad de adoptar medidas de fuerza si no recibían una respuesta concreta.
El calendario administrativo se convirtió en uno de los principales obstáculos de la negociación. Como la convocatoria se produjo cerca del cierre de las liquidaciones de octubre, los gremios expresaron dudas sobre la posibilidad de que un eventual aumento pudiera incorporarse de inmediato a los salarios. No obstante, existía la alternativa de liquidar una suma adicional por fuera del procedimiento habitual.
En las horas previas al encuentro circularon versiones sobre una posible propuesta oficial de aumentos del 1,5% para octubre y otro 1,5% para noviembre. Esa alternativa habría sido considerada insuficiente por varios sindicatos, especialmente porque se ubicaba por debajo del último registro de inflación. La cifra, de todos modos, no había sido confirmada oficialmente al momento de la convocatoria.
La expectativa de las organizaciones gremiales estaba puesta en que la administración de Axel Kicillof presentara una oferta concreta y superadora. Además de recomponer los ingresos, los sindicatos buscaban garantizar la continuidad del diálogo durante los últimos meses del año para evitar que la negociación volviera a quedar interrumpida.