El Gobierno nacional ha promulgado la reducción del régimen de beneficios conocido como “Zona Fría”, una medida que impactará directamente en las facturas de gas de millones de usuarios. En la provincia de Buenos Aires, la modificación afectará a numerosos municipios que hasta ahora contaban con descuentos especiales debido a las bajas temperaturas y el mayor consumo de calefacción.
La decisión implica que alrededor de 94 distritos bonaerenses dejarán de acceder al esquema diferencial. El régimen, establecido para compensar a las familias que viven en regiones con inviernos más rigurosos, contemplaba rebajas de entre el 30% y el 50% en las facturas de gas natural y gas licuado distribuido por redes.
Con la nueva normativa, los hogares que pierdan el beneficio comenzarán a pagar una tarifa más elevada. De acuerdo con las estimaciones difundidas durante el debate legislativo, los usuarios que actualmente están incluidos en la Zona Fría abonan aproximadamente un 22% menos que quienes viven en áreas como La Plata, mientras que, sin el subsidio, podrían terminar pagando cerca de un 8% más.
El Gobierno justificó la reforma como parte de una reestructuración general del sistema de subsidios energéticos. El objetivo oficial es concentrar la asistencia en los sectores considerados vulnerables y reducir los subsidios generalizados para el resto de los usuarios. Bajo el nuevo esquema, quienes ya reciben beneficios sociales podrían conservar una parte de la ayuda, aunque con modificaciones en la forma en que se aplican los descuentos.
Entre los cambios anunciados figura una ampliación del subsidio sobre el consumo para los usuarios vulnerables, que pasaría del 75% al 95% dentro del bloque establecido. Sin embargo, ese grupo dejaría de contar con la misma cobertura sobre cargos fijos vinculados con la generación y el transporte del gas.
La medida ha generado un fuerte rechazo entre intendentes y dirigentes bonaerenses, quienes advierten que la eliminación de los descuentos afectará especialmente a las familias de ingresos medios y bajos. Los cuestionamientos se centran en que el régimen no representa un privilegio, sino una compensación vinculada con las condiciones climáticas y el mayor uso de calefacción durante buena parte del año.
En municipios como Olavarría, por ejemplo, miles de usuarios cuentan actualmente con descuentos del 30% o del 50%. Desde esos distritos sostienen que las bajas temperaturas justifican la continuidad del beneficio y alertan que su eliminación podría agravar las dificultades económicas de los hogares durante los meses de mayor consumo.
La reforma también modifica el esquema de financiamiento del sistema. Aunque se reduce el alcance de la Zona Fría, permanece el fondo fiduciario que sostiene las compensaciones, una situación que ha sido cuestionada por referentes bonaerenses. La discusión, en definitiva, anticipa un escenario de facturas más costosas para buena parte de la provincia y suma tensión al debate sobre el futuro de los subsidios energéticos.