La euforia que desató la clasificación de la Selección argentina a la final de la Copa América tuvo un reverso oscuro en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires: mientras miles de personas celebraban en paz, se registraron episodios de violencia, destrozos y un muerto en medio de los festejos. Según los primeros informes policiales y testimonios de vecinos, en varias localidades lo que comenzó como una fiesta terminó en enfrentamientos, corridas y escenas de tensión que contrastan de manera brutal con el clima de alegría generalizado.
El hecho más grave tuvo lugar en Cañuelas, donde un hombre perdió la vida tras recibir un piedrazo en la cabeza cuando intentaba separar una pelea durante los festejos. De acuerdo con los relatos difundidos en redes y fuentes judiciales, la víctima habría intervenido para evitar que la discusión entre dos grupos escalara, pero quedó en medio de la agresión y fue alcanzado por el proyectil. La situación derivó en momentos de caos, con personas corriendo en distintas direcciones y pedidos desesperados de ayuda, mientras se aguardaba la llegada de personal médico y de seguridad.
En otros puntos de la provincia también se registraron incidentes vinculados a los festejos, con corridas, forcejeos y enfrentamientos que se prolongaron durante varios minutos. Vecinos que se encontraban en las calles relataron escenas de fuerte tensión, con discusiones que escalaron rápidamente y obligaron a muchos a refugiarse en comercios o viviendas cercanas. En al menos uno de esos episodios se reportó un herido y un detenido, en el marco de una pelea que se desató en plena celebración y que debió ser contenida por la Policía.
Los destrozos en el espacio público y en algunos comercios también formaron parte de “la otra cara del festejo”, según describieron habitantes de las zonas afectadas. Rotura de vidrios, daños en vehículos y mobiliario urbano, así como desórdenes en la vía pública, fueron mencionados como parte del saldo que dejaron estos incidentes. La combinación de aglomeraciones, consumo de alcohol y la falta de controles suficientes en ciertos puntos es señalada por vecinos y autoridades como un factor que contribuyó a que la celebración derivara, en algunos casos, en violencia.
Las autoridades judiciales y policiales avanzan ahora en la recopilación de testimonios, el análisis de videos y la identificación de los responsables de los hechos más graves, especialmente del caso fatal de Cañuelas. Mientras tanto, en la provincia se instala el debate sobre cómo garantizar que futuras manifestaciones populares puedan desarrollarse en un marco de seguridad, sin que la alegría colectiva se vea empañada por hechos de violencia que dejan víctimas, detenidos y una sensación de preocupación entre la población.