El conflicto en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) escaló en las últimas horas y derivó en un paro de actividades que encendió alarmas en distintos sectores. La medida de fuerza, impulsada por los trabajadores del organismo, surge como respuesta a un nuevo esquema de recortes que, según denuncian, compromete el funcionamiento de un área clave para la seguridad y la producción del país.
La protesta se inició en la sede central ubicada en calle Dorrego, pero rápidamente se extendió a distintas dependencias a nivel nacional. Desde los gremios advierten que la situación llegó a un punto límite frente a un plan de ajuste que apunta a reducir significativamente la estructura del organismo y avanzar con despidos masivos.
El eje del conflicto está puesto en la posible desvinculación de más de 200 trabajadores, cifra que incluso algunas fuentes elevan a 240. De concretarse, implicaría una reducción superior al 25%, y en algunos cálculos cercana al 30%, de la planta total, lo que profundizaría un proceso de achicamiento que ya se viene dando desde 2023, con la pérdida de cerca de 200 empleados entre jubilaciones, renuncias y cesantías.
El impacto de la medida no es menor. Un paro en el SMN supone la interrupción en la emisión de pronósticos oficiales y, especialmente, en el suministro de información meteorológica certificada para la aviación. En ese escenario crece la preocupación por posibles cancelaciones o demoras en vuelos si no se garantiza el flujo de datos indispensables para la operación aérea.
A su vez, el recorte no solo afecta al personal sino también a la infraestructura. Según advierten trabajadores y especialistas, el plan incluye la reducción de la red de observación meteorológica, que podría pasar de unas 125 estaciones a cerca de 80. Esto implicaría una menor cobertura territorial y menos capacidad para recolectar datos en tiempo real, base fundamental para los pronósticos y los sistemas de alerta temprana.
Desde el sector también remarcan que el deterioro del organismo tiene consecuencias directas en actividades clave como el agro, la energía y la gestión de emergencias. La falta de información precisa y oportuna podría traducirse en decisiones productivas más riesgosas o en respuestas tardías frente a fenómenos climáticos extremos.
En ese marco, trabajadores y referentes del área insisten en que la meteorología no es un gasto sino una herramienta estratégica vinculada a la soberanía y la seguridad. “Si avanzan los despidos, los profesionales no van a poder producir información. Y el resultado va a ser un apagón meteorológico”, advirtieron desde el sector, al tiempo que reclamaron la continuidad de todos los puestos de trabajo.
Mientras tanto, el conflicto se mantiene abierto a la espera de una posible intervención del Ministerio de Trabajo que dicte la conciliación obligatoria. De no mediar una resolución en el corto plazo, el escenario podría agravarse y generar un impacto concreto en servicios esenciales que dependen, día a día, de la información que produce el SMN.