La crisis de endeudamiento entre los trabajadores estatales volvió a quedar expuesta en un relevamiento de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que muestra que el 87% de los empleados públicos consultados tiene deudas vigentes para cubrir gastos básicos.
Según ese informe, el problema no está asociado principalmente a consumos excepcionales, sino a la dificultad para sostener la vida cotidiana. Entre los gastos más mencionados aparecen alimentos, alquiler, salud, vestimenta y educación, rubros que obligan a muchos asalariados a financiar el mes con crédito.
El estudio también señala que el 73% de los trabajadores endeudados recurre a múltiples entidades financieras o prestamistas, una señal de que el pasivo se vuelve cada vez más difícil de administrar. Además, un 40% utiliza esos préstamos para afrontar urgencias médicas, educación o alquiler, mientras que otro 37% los destina a comida, ropa o incluso a cubrir otras deudas.
La muestra de ATE abarcó distintos niveles del Estado: personal del Estado nacional, provincial, municipal y de empresas estatales, con una edad promedio de 45 años. Esa distribución refuerza que el endeudamiento no es un fenómeno aislado, sino un problema extendido en buena parte del empleo público argentino.
El relevamiento además advierte un impacto que excede lo estrictamente económico. Según los datos difundidos, el 85,4% de los consultados declaró un deterioro de su bienestar emocional y psicológico durante el último año, en un contexto en el que los salarios ya no alcanzan para cubrir el costo de vida.
En la misma línea, otras encuestas recientes sobre ingresos en Argentina muestran un patrón similar: una proporción muy alta de personas considera que un solo empleo no alcanza y que las deudas se toman, cada vez más, para pagar gastos esenciales. El cuadro general confirma que el endeudamiento dejó de ser una herramienta de consumo y se convirtió en una forma de subsistencia.